El debate sobre la reforma del copyright en Europa continúa

Mucho se ha hablado sobre la propuesta de directiva para la armonización del mercado único digital a nivel europeo, especialmente a raíz del “apagón” de Wikipedia en varios idiomas, entre ellos el castellano, el catalán, el gallego o el euskera entre el 4 y el 5 de juilo.

Vaya por delante que nuestra aproximación, como Wikimedia España, es la de defender y promover toda iniciativa relacionada con el conocimiento libre. Esa ha sido (y es) nuestra postura, entendiendo claro está que los proyectos Wikimedia se encuentran entre sus máximos exponentes. Se ha generado mucha discusión y mucho ruido a raíz del apagón, con discusiones que aún continúan valorando la medida, ya sea apoyándola o criticándola.

Todo este debate es enriquecedor. Especialmente, si consideramos que el Derecho comunitario, ya de por sí una materia compleja, entra en el ámbito regulador de los derechos de autor, otro tema particularmente espinoso y con multitud de aristas. Wikimedia España, como asociación, defiende escrupulosamente el cumplimiento de los derechos de autor, al igual que lo hace la comunidad wikimedista en cualquiera de los proyectos construidos a lo largo de estos 17 años: Wikipedia, Wikimedia Commons, Wikisource, etc. Nuestra comunidad, formada por miles de personas voluntarias y sin intereses económicos en los proyectos, ha demostrado ser ejemplar en la gestión de derechos de autoría y sus posibles infracciones.

Volviendo sobre ese ruido generado a raíz del apagón, parece evidente que existió mucha confusión sobre cuál era el texto definitivo con enmiendas que se estaba llevando a votación en la sesión del Parlamento Europeo. Se ha comentado que las críticas realizadas a la propuesta de artículo 11 no recogían sus enmiendas aprobadas y que este artículo, una vez enmendado, ya no suponía una amenaza para la actividad de enlazar. Quizá ese ruido también haya sido alimentado en parte por las propias instituciones europeas, que al calor del debate en Twitter no parecían tener muy claro cuál era el texto que se iba a someter a votación, como puede verse en este tweet de la propia Comisión Europea.

Por cierto, la versión votada finalmente fue esta.

Lo que es innegable, sea cual sea la versión revisada del mencionado artículo 11, es que hay dos puntos que pueden dañar el ecosistema del conocimiento libre tal y como lo conocemos:

Primeramente, en un análisis global de la propuesta de directiva no se menciona en ningún momento qué pasa con las nuevas formas de derechos de autor existentes y recogidas en licencias como las GNU o las Creative Commons, que son precisamente las que utilizamos en los proyectos Wikimedia. Es sumamente sorprendente que una directiva que busca “armonizar” un “mercado único digital” no recoja nada en relación con otras fórmulas de gestión de derechos de autor, sobradamente utilizadas en el entorno digital y más flexibles que el copyright tradicional. La propuesta parece armonizar por el lado de las restricciones y sin aplicar ninguna regulación sobre temas candentes en el ámbito de los derechos de autor a nivel europeo como pueden ser la libertad de panorama o la generación de derechos de autor al digitalizar contenidos que se encuentran ya en dominio público. Las licencias sobre las que se edifica un proyecto como Wikipedia o cualquiera de los otros proyectos Wikimedia no existen para el legislador, quien nos asegura que incluirlos en esa mención de proyecto “no comercial” es nuestra salvaguarda.

Segundamente, toca intentar entender hasta dónde llega ese “no comercial” que el legislador había mencionado en el artículo 11. La enmienda concreta que solo se verán obligados a pagar los proveedores de servicios de la sociedad de la información, quedando garantizado el uso privado individual y “no comercial”. Se ha hablado mucho de que siendo Wikipedia y el resto de proyectos Wikimedia sostenidos por una entidad sin ánimo de lucro, la Fundación Wikimedia, no habría de qué preocuparse. La Fundación no hace dinero con la venta de ese contenido, así que no hay fines comerciales en su actividad. Surgen dos cuestiones principales: ¿qué pasa con el contenido? La licencia con la que se publican contenidos en Wikipedia es la Creative Commons-Reconocimiento-Compartir Igual, que no impide la explotación con fines comerciales a terceros. ¿Estamos realmente a salvo o nos veremos obligados a cambiar las licencias con las que trabajamos en nuestros proyectos por licencias que no son libres y que limitan el acceso al conocimiento? Segundo debate: ¿Qué pasa con contenidos de conocimiento libre alojados en sitios web con ánimo de lucro (véase Wikia)? Es una visión tremendamente sesgada el pensar que Wikimedia está a salvo por ser una entidad sin ánimo de lucro. Wikimedia y su ecosistema de conocimiento libre se nutren de contenidos previamente cargados en otros portales con ánimo de lucro. ¿Ha previsto algo el legislador a este respecto?

Straßenaktion gegen die Einführung eines europäischen Leistungsschutzrechts für Presseverleger 26
Imagen de Annkathrin Weis (Wikimedia Deutschland e. V.) bajo licencia CC BY-SA 4.0 , vía Wikimedia Commons

El otro artículo que ha acaparado la atención ha sido el artículo 13, que en su redacción obligaría a los proveedores de servicios de la sociedad de la información a configurar filtros para evitar violaciones de los derechos de autor e implantar mecanismos de reclamación de los mismos. En el préambulo 37 a) del artículo se menciona expresamente que una enciclopedia en línea, como Wikipedia, no es un proveedor de servicios de la sociedad de la información. Wikipedia “se salva”, sus 11 proyectos hermanos no. La comunidad Wikimedia ha instalado motu proprio sus mecanismos de monitorización y control, y los resultados están a la vista de todo el mundo. El legislador ahora obliga a filtrar a las plataformas, pero apenas marca unas difusas pautas sobre cómo debe filtrarse. Asimismo, el ámbito de las licencias libres queda nuevamente en una situación de inseguridad jurídica: ¿qué pasa en Wikimedia Commons, que en teoría no es un proveedor de servicios de la sociedad de la información pero sí obtiene archivos multimedia de terceros (sitios con y sin ánimo de lucro)? ¿Qué pasa con Wikidata, una base de datos estructurados y multienlazada a otras bases de datos?

En definitiva, puede verse que esta propuesta de directiva contribuía a aumentar la inseguridad jurídica con respecto al ecosistema del conocimiento libre, dejando la puerta abierta a reclamaciones por derechos de autor y a la interpretación de los tribunales sobre qué pasa con nuestras licencias, sobre el uso comercial de nuestros contenidos y sobre si nuestros filtros cumplen lo esperable o no. No es ser apocalíptico, no es ser catastrofista el pensar que los proyectos de conocimiento libre o alguna de las personas que lo hacen posible pudieran verse perseguidos judicialmente por los propietarios de los derechos de autor. Sin ir más lejos, el wikimedista Dcoetzee se vio envuelto en un proceso legal en 2009 después de que la National Portrait Gallery de Londres lo denunciara por haber subido fotos de los cuadros allí albergados (todos en dominio público) a Wikimedia Commons. Las fotos de los cuadros las había hecho la propia National Portrait Gallery.

¿Había pues motivos para apoyar el apagón de Wikipedia? Pensamos que había motivos de sobra. Celebramos los resultados de la última votación en el Parlamento Europeo porque permiten un nuevo periodo de debate para crear un sistema de gestión de derechos de autoría verdaderamente equilibrado y moderno, ajustado al ecosistema digital. Confiamos en que en la votación de la próxima sesión plenaria, el 13 de septiembre de 2018, se apruebe una Directiva revisada que proteja las libertades en internet, el acceso al conocimiento y la colaboración en línea.

Miguel Ángel García
Jurista y vocal de la Junta Directiva de Wikimedia España