El futuro de internet en Europa se decide el 12 de septiembre

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Imagen de User:Colin con licencia CC BY-SA, desde Wikimedia Commons

La reforma de los derechos de autoría en el marco de la Unión Europea sigue en debate. Desde el movimiento Wikimedia continuamos reivindicando el papel tan importante que las plataformas independientes, sin ánimo de lucro y dirigidas por una comunidad voluntaria como Wikipedia juegan en internet. Parte de la conversación durante los últimos meses se ha centrado en las tensiones entre los grandes titulares de derechos y las plataformas tecnológicas con fines de lucro. Los sitios web pequeños, independientes o mantenidos por voluntarios que se verán afectados por la reforma somos muchos. Por eso, seguimos pidiendo a quienes votan el día 12 que tengan en cuenta las necesidades de estas comunidades a la hora de diseñar la normativa que regulará el futuro de la red.

El texto actual que recoge los derechos de autoría en Europa se escribió en 2001. Ese mismo año Wikipedia vio la luz y con ella se comenzó a construir una de las comunidades libres más numerosas y activas de internet. Durante estos 17 años muchas cosas han cambiado en la red: es más compleja, se compone de miles de millones de sitios y aglutina a más y más personas que, además, se conectan desde un número cada vez mayor de dispositivos.

El contexto digital en el que se enmarcan los derechos de autoría ha cambiado drásticamente. Los límites entre quienes crean y consumen contenidos en internet cada vez son más borrosos y el mejor ejemplo de ello es Wikipedia.

¿Quién iba a pensar en una enciclopedia donde las mismas personas que leen son las que escriben y editan contenidos, o hacen fotos que suben a Wikimedia Commons para ilustrar artículos y que cualquiera puede utilizar libremente? Lo mejor de todo es que ese fue sólo el principio. Millones de personas en todo el mundo contribuyen cada día no sólo a Wikipedia, sino al resto de proyectos Wikimedia por el conocimiento libre.

Las personas que habitan la red en general y que forman parte de nuestra comunidad en particular mantienen, documentan, crean, comparten y remezclan de forma colaborativa, demostrando que los bienes comunes digitales son cosa de todas. Cientos de personas que editan Wikipedia de manera voluntaria trabajan día a día para garantizar que los contenidos cumplen unas directrices editoriales y las leyes de derechos de autoría en todo el mundo. Este modelo permite que sean las personas quienes están en el centro de la creación y el acceso a la información en la red. Una reforma como la que se paralizó en julio a nivel europeo pondría en peligro esta manera de hacer.

La regulación europea sobre derechos de autoría no se ha actualizado al mismo tiempo que ha evolucionado internet y necesita ser revisada. La Unión Europea tiene ahora la oportunidad de actualizar la legislación sobre propiedad intelectual de manera que recoja las nuevas dinámicas que les sirven a las personas para acceder, crear y compartir libremente conocimiento y cultura en la red.

Las decisiones que se tomen en el Parlamento Europeo en los próximos días podrán potenciar la innovación, la colaboración y el crecimiento de la creación de contenidos en internet. Si, por el contrario, la votación del día 12 de septiembre no tiene en cuenta las fórmulas con las que la ciudadanía europea opera en internet el resultado podría ser nefasto y poner barreras a la red libre que hoy conocemos.

Esta reforma legislativa es una oportunidad para aplicar la libertad de panorama en todos los territorios de la Unión Europea, facilitando a toda la ciudadanía el derecho a fotografiar y documentar su patrimonio cultural bajo pautas compartidas e incluso a que pudieran participar sin restricciones en iniciativas globales como Wiki Loves Monuments. También supone una oportunidad única para proteger el dominio público, formado por aquellas obras de arte o piezas culturales que ya están exentas de derechos de autor.

A principios de este verano ya explicamos nuestra posición con respecto al filtrado previo y filtrado automático de contenidos que promueven algunas propuestas de la reforma. Seguimos pensando que estas medidas podrían resultar en barreras a la libertad de expresión y que la confianza ciega en los algoritmos es imprudente. De adoptarse estos cambios mucha información sería filtrada antes de aparecer en línea y serían, probablemente, las grandes compañías tecnológicas quienes ocuparían el rol de las personas a la hora de tomar decisiones sobre los contenidos que se pueden o no compartir en línea.

Esperamos que el debate de los próximos días sirva para garantizar una red abierta y accesible para todas las personas. Puedes leer más sobre la reforma de los derechos de autoría en la Unión Europea y descubrir cómo actuar para que tu voz también se tenga en cuenta a través del portal fixcopyright.wikimedia.org.