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No apoyamos la Directiva del copyright de la Unión Europea en su forma actual. Lee por qué tú tampoco deberías.

Eiffel Tower through shattered glass
Imagen de Eutouring con licencia CC BY-SA 4.0, desde Wikimedia Commons

Artículo original de Allison Davenport (Fundación Wikimedia).

El texto final de la Directiva del copyright para el mercado único digital afectará negativamente al acceso al conocimiento y beneficiará indebidamente a las corporaciones y grandes organizaciones que gestionan los derechos de autoría. A pesar de las exclusiones introducidas en el texto, Wikimedia no puede apoyar una reforma que, desde su base, está destinada a controlar radicalmente la información que se comparte online.

Tras un largo proceso legislativo, el texto final de la Directiva del copyright de la UE fue consolidado a finales de febrero cuando las negociaciones a tres bandas entre la Comisión, el Parlamento y el Consejo de la Unión Europea llegaron a su fin.
Ahora que el texto final está disponible, esperando solo a los resultados de una votación sí-no en el Parlamento para su puesta en vigor, el Movimiento Wikimedia no puede apoyar la reforma tal y como es. Estas son las razones.

La evolución del texto de la Directiva

Durante los últimos años, nos hemos manifestado en contra de las partes problemáticas de la propuesta de Directiva del Copyright de la Unión Europea.  Inicialmente, teníamos esperanza.
Nuestra comunidad era partidaria de la reforma, y se puso en contacto con la Comisión Europea antes de que la directiva fuera propuesta, también con MEPS y representantes de los Estados Miembro para transmitir lo que esperaban encontrar en la nueva regulación. Entre otras peticiones, se pedía una amplia excepción para la libertad de panorama, de modo que los fotógrafos puedan tomar libremente fotografías de obras de arte y de edificios en la vía pública, y una mayor armonización de las reglas que afectan al dominio público, de modo que las reproducciones fieles de las obras en dominio público no generaran nuevos derechos.

Pese a ello, la Comisión presentó una propuesta unilateral y agregó elementos preocupantes a la directiva. Dado que la comunidad consideró sus sugerencias ignoradas en favor de las provisiones que beneficiaban a grandes editores, gestores de derechos y de noticias, la crítica sobre la Directiva se acrecentó. Las dos provisiones más perjudiciales, los artículos 11 y 13, se han mantenido a pesar de las críticas y ahora forman parte del texto final que el Parlamento y el Consejo europeos cerraron en febrero de 2019. Aunque se hayan incluido algunos elementos interesantes en el paquete de la reforma, es imposible que Wikimedia apoye un texto que incluya esos dos artículos. Como etapa final, la Directiva del copyright de la Unión Europea volverá al Parlamento esta primavera para una última vocación.

A pesar de las exclusiones, la reforma supone una pérdida importante para el conocimiento libre

El artículo 11 (que está dirigido a agregadores de noticias, pero tiene un alcance mucho más amplio) requerirá que se generen y utilicen licencias para prácticamente todo uso en línea de contenido sobre noticias, con algunas excepciones.Esto significa que los sitios web que agregan, organizan o interpretan noticias no podrán mostrar fragmentos junto a los artículos, dificultando en gran manera a los usuarios la búsqueda de información online.
Afortunadamente, el artículo 11 incluye al menos algunas excepciones para particulares, usos sin ánimo de lucro, “palabras individuales” o “extractos muy cortos”.
Sin embargo, al hacer más difícil la obtención de información en línea, el artículo 11 afecta a la capacidad de nuestra comunidad de personas voluntarias para mejorar Wikipedia, especialmente cuando se trate de fuentes específicamente europeas.

El artículo 13 impondrá que las plataformas sean las responsables cuando cualquiera cargue contenido que infrinja el copyright, salvo que cumplan una serie de requisitos rigurosos.
La disposición requiere que los sitios web se esfuercen “al máximo” para obtener autorización para todo el contenido que publiquen, así como para eliminar el que infrinja derechos e impedir la reiteración de las cargas inadecuadas.
Estas tareas son arduas para cualquier plataforma que permita cargar contenidos a una gran cantidad de personas usuarias por lo que solo las más sofisticadas y potentes serán capaces de desarrollar por sí mismas la tecnología necesaria para aplicar estas reglas.
Si los sitios web cumplen estrictamente estos requisitos se disminuirá dramáticamente la diversidad de contenidos accesibles en línea , ya que supone la implantación de un sistema para la protección del copyright a través de filtros de contenidos que pueden conducir a un exceso de eliminación de contenidos por miedo a la responsabilidad o por falsos positivos.
Si el contenido fuera de Wikipedia se reduce, en igual medida ocurrirá con la profundidad, la exactitud y la calidad del contenido de Wikipedia. Confiamos en el mundo exterior (más allá de los proyectos Wikimedia) para la construcción de nuestra enciclopedia colaborativa, por lo tanto lo que afecta al ecosistema de Internet en su totalidad afecta a Wikipedia, al margen de las exclusiones legales directas.

No obstante, en vista de la lucha a la que nos hemos enfrentado, la comunidad del conocimiento libre puede estar orgullosa del impacto que ha tenido en la reforma.
El texto actual incluye una amplia excepción para la extracción de datos y textos; una salvaguarda para la digitalización de las obras en dominio público; una disposición para obras “out-of-commerce” (fuera de comercio) que permitirá que el patrimonio cultural sea más accesible en línea; y una exclusión que intenta limitar el efecto perjudicial del empobrecimiento de los textos para proyectos no comerciales.

Estas medidas son francamente positivas y están en la línea de lo que originalmente se pretendía que la reforma aportara: la adaptación de una legislación centenaria al futuro (y presente) digital al que estamos haciendo frente.
También nos recuerdan con pesar que el resto de esta reforma no muestra esta visión de futuro.

La clave: el conocimiento libre va más allá de Wikipedia

Nos preguntarán por qué no nos satisface esta reforma si ciertos proyectos no comerciales quedan excluidos y podemos incluso destacar algunas mejoras para el dominio público.
Pues bien, las medidas propuestas no hacen que esta sea una reforma buena o equilibrada.
A pesar de algunas buenas intenciones, la inclusión absolutamente perjudicial de los artículos 11 y 13 significa que los principios fundamentales del conocimiento compartido caen por tierra: en la práctica tanto las personas usuarias tendrán que probar que tienen permiso para compartir conocimiento antes de que se les permita cargarlo en una plataforma.
La Directiva del copyright de la Unión Europea prevé una infraestructura técnica y legal que trata el contenido generado por usuarios como sospechoso mientras no esté aprobado legalmente. No podemos apoyar esto —es mejor no tener ninguna reforma que tener una que incluya estas provisiones tóxicas.

Habrá una votación final sí-no sobre la Directiva en el Parlamento y tendrá lugar en marzo.
Esta votación será la última oportunidad para la comunidad de Wikimedia en Europa le diga al Parlamento Europeo que rechaza una reforma de derechos de autoría que facilite excepciones a la comunidad abierta sin considerar del ecosistema de Internet en su totalidad.
En el punto actual de este proceso legislativo, se ha superado ya el momento de las enmiendas y negociaciones. El Parlamento Europeo debería rechazar la reforma en su conjunto.
Con un texto así de polémico y muchos parlamentarios europeos mirando a la reelección en mayo, sería prudente rechazar la propuesta tal como está y continuar trabajando en una solución con la nueva legislatura.

No es demasiado tarde para que Europa goce de una reforma positiva del copyright, pero pronto podría serlo.
Por ello nuestros afiliados en Europa están organizando a sus comunidades para pasar a la acción. Descubre más sobre sus avances.

El futuro de internet en Europa se decide el 12 de septiembre

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Imagen de User:Colin con licencia CC BY-SA, desde Wikimedia Commons

La reforma de los derechos de autoría en el marco de la Unión Europea sigue en debate. Desde el movimiento Wikimedia continuamos reivindicando el papel tan importante que las plataformas independientes, sin ánimo de lucro y dirigidas por una comunidad voluntaria como Wikipedia juegan en internet. Parte de la conversación durante los últimos meses se ha centrado en las tensiones entre los grandes titulares de derechos y las plataformas tecnológicas con fines de lucro. Los sitios web pequeños, independientes o mantenidos por voluntarios que se verán afectados por la reforma somos muchos. Por eso, seguimos pidiendo a quienes votan el día 12 que tengan en cuenta las necesidades de estas comunidades a la hora de diseñar la normativa que regulará el futuro de la red.

El texto actual que recoge los derechos de autoría en Europa se escribió en 2001. Ese mismo año Wikipedia vio la luz y con ella se comenzó a construir una de las comunidades libres más numerosas y activas de internet. Durante estos 17 años muchas cosas han cambiado en la red: es más compleja, se compone de miles de millones de sitios y aglutina a más y más personas que, además, se conectan desde un número cada vez mayor de dispositivos.

El contexto digital en el que se enmarcan los derechos de autoría ha cambiado drásticamente. Los límites entre quienes crean y consumen contenidos en internet cada vez son más borrosos y el mejor ejemplo de ello es Wikipedia.

¿Quién iba a pensar en una enciclopedia donde las mismas personas que leen son las que escriben y editan contenidos, o hacen fotos que suben a Wikimedia Commons para ilustrar artículos y que cualquiera puede utilizar libremente? Lo mejor de todo es que ese fue sólo el principio. Millones de personas en todo el mundo contribuyen cada día no sólo a Wikipedia, sino al resto de proyectos Wikimedia por el conocimiento libre.

Las personas que habitan la red en general y que forman parte de nuestra comunidad en particular mantienen, documentan, crean, comparten y remezclan de forma colaborativa, demostrando que los bienes comunes digitales son cosa de todas. Cientos de personas que editan Wikipedia de manera voluntaria trabajan día a día para garantizar que los contenidos cumplen unas directrices editoriales y las leyes de derechos de autoría en todo el mundo. Este modelo permite que sean las personas quienes están en el centro de la creación y el acceso a la información en la red. Una reforma como la que se paralizó en julio a nivel europeo pondría en peligro esta manera de hacer.

La regulación europea sobre derechos de autoría no se ha actualizado al mismo tiempo que ha evolucionado internet y necesita ser revisada. La Unión Europea tiene ahora la oportunidad de actualizar la legislación sobre propiedad intelectual de manera que recoja las nuevas dinámicas que les sirven a las personas para acceder, crear y compartir libremente conocimiento y cultura en la red.

Las decisiones que se tomen en el Parlamento Europeo en los próximos días podrán potenciar la innovación, la colaboración y el crecimiento de la creación de contenidos en internet. Si, por el contrario, la votación del día 12 de septiembre no tiene en cuenta las fórmulas con las que la ciudadanía europea opera en internet el resultado podría ser nefasto y poner barreras a la red libre que hoy conocemos.

Esta reforma legislativa es una oportunidad para aplicar la libertad de panorama en todos los territorios de la Unión Europea, facilitando a toda la ciudadanía el derecho a fotografiar y documentar su patrimonio cultural bajo pautas compartidas e incluso a que pudieran participar sin restricciones en iniciativas globales como Wiki Loves Monuments. También supone una oportunidad única para proteger el dominio público, formado por aquellas obras de arte o piezas culturales que ya están exentas de derechos de autor.

A principios de este verano ya explicamos nuestra posición con respecto al filtrado previo y filtrado automático de contenidos que promueven algunas propuestas de la reforma. Seguimos pensando que estas medidas podrían resultar en barreras a la libertad de expresión y que la confianza ciega en los algoritmos es imprudente. De adoptarse estos cambios mucha información sería filtrada antes de aparecer en línea y serían, probablemente, las grandes compañías tecnológicas quienes ocuparían el rol de las personas a la hora de tomar decisiones sobre los contenidos que se pueden o no compartir en línea.

Esperamos que el debate de los próximos días sirva para garantizar una red abierta y accesible para todas las personas. Puedes leer más sobre la reforma de los derechos de autoría en la Unión Europea y descubrir cómo actuar para que tu voz también se tenga en cuenta a través del portal fixcopyright.wikimedia.org.