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El futuro de internet en Europa se decide el 12 de septiembre

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Imagen de User:Colin con licencia CC BY-SA, desde Wikimedia Commons

La reforma de los derechos de autoría en el marco de la Unión Europea sigue en debate. Desde el movimiento Wikimedia continuamos reivindicando el papel tan importante que las plataformas independientes, sin ánimo de lucro y dirigidas por una comunidad voluntaria como Wikipedia juegan en internet. Parte de la conversación durante los últimos meses se ha centrado en las tensiones entre los grandes titulares de derechos y las plataformas tecnológicas con fines de lucro. Los sitios web pequeños, independientes o mantenidos por voluntarios que se verán afectados por la reforma somos muchos. Por eso, seguimos pidiendo a quienes votan el día 12 que tengan en cuenta las necesidades de estas comunidades a la hora de diseñar la normativa que regulará el futuro de la red.

El texto actual que recoge los derechos de autoría en Europa se escribió en 2001. Ese mismo año Wikipedia vio la luz y con ella se comenzó a construir una de las comunidades libres más numerosas y activas de internet. Durante estos 17 años muchas cosas han cambiado en la red: es más compleja, se compone de miles de millones de sitios y aglutina a más y más personas que, además, se conectan desde un número cada vez mayor de dispositivos.

El contexto digital en el que se enmarcan los derechos de autoría ha cambiado drásticamente. Los límites entre quienes crean y consumen contenidos en internet cada vez son más borrosos y el mejor ejemplo de ello es Wikipedia.

¿Quién iba a pensar en una enciclopedia donde las mismas personas que leen son las que escriben y editan contenidos, o hacen fotos que suben a Wikimedia Commons para ilustrar artículos y que cualquiera puede utilizar libremente? Lo mejor de todo es que ese fue sólo el principio. Millones de personas en todo el mundo contribuyen cada día no sólo a Wikipedia, sino al resto de proyectos Wikimedia por el conocimiento libre.

Las personas que habitan la red en general y que forman parte de nuestra comunidad en particular mantienen, documentan, crean, comparten y remezclan de forma colaborativa, demostrando que los bienes comunes digitales son cosa de todas. Cientos de personas que editan Wikipedia de manera voluntaria trabajan día a día para garantizar que los contenidos cumplen unas directrices editoriales y las leyes de derechos de autoría en todo el mundo. Este modelo permite que sean las personas quienes están en el centro de la creación y el acceso a la información en la red. Una reforma como la que se paralizó en julio a nivel europeo pondría en peligro esta manera de hacer.

La regulación europea sobre derechos de autoría no se ha actualizado al mismo tiempo que ha evolucionado internet y necesita ser revisada. La Unión Europea tiene ahora la oportunidad de actualizar la legislación sobre propiedad intelectual de manera que recoja las nuevas dinámicas que les sirven a las personas para acceder, crear y compartir libremente conocimiento y cultura en la red.

Las decisiones que se tomen en el Parlamento Europeo en los próximos días podrán potenciar la innovación, la colaboración y el crecimiento de la creación de contenidos en internet. Si, por el contrario, la votación del día 12 de septiembre no tiene en cuenta las fórmulas con las que la ciudadanía europea opera en internet el resultado podría ser nefasto y poner barreras a la red libre que hoy conocemos.

Esta reforma legislativa es una oportunidad para aplicar la libertad de panorama en todos los territorios de la Unión Europea, facilitando a toda la ciudadanía el derecho a fotografiar y documentar su patrimonio cultural bajo pautas compartidas e incluso a que pudieran participar sin restricciones en iniciativas globales como Wiki Loves Monuments. También supone una oportunidad única para proteger el dominio público, formado por aquellas obras de arte o piezas culturales que ya están exentas de derechos de autor.

A principios de este verano ya explicamos nuestra posición con respecto al filtrado previo y filtrado automático de contenidos que promueven algunas propuestas de la reforma. Seguimos pensando que estas medidas podrían resultar en barreras a la libertad de expresión y que la confianza ciega en los algoritmos es imprudente. De adoptarse estos cambios mucha información sería filtrada antes de aparecer en línea y serían, probablemente, las grandes compañías tecnológicas quienes ocuparían el rol de las personas a la hora de tomar decisiones sobre los contenidos que se pueden o no compartir en línea.

Esperamos que el debate de los próximos días sirva para garantizar una red abierta y accesible para todas las personas. Puedes leer más sobre la reforma de los derechos de autoría en la Unión Europea y descubrir cómo actuar para que tu voz también se tenga en cuenta a través del portal fixcopyright.wikimedia.org.

El debate sobre la reforma del copyright en Europa continúa

Mucho se ha hablado sobre la propuesta de directiva para la armonización del mercado único digital a nivel europeo, especialmente a raíz del “apagón” de Wikipedia en varios idiomas, entre ellos el castellano, el catalán, el gallego o el euskera entre el 4 y el 5 de juilo.

Vaya por delante que nuestra aproximación, como Wikimedia España, es la de defender y promover toda iniciativa relacionada con el conocimiento libre. Esa ha sido (y es) nuestra postura, entendiendo claro está que los proyectos Wikimedia se encuentran entre sus máximos exponentes. Se ha generado mucha discusión y mucho ruido a raíz del apagón, con discusiones que aún continúan valorando la medida, ya sea apoyándola o criticándola.

Todo este debate es enriquecedor. Especialmente, si consideramos que el Derecho comunitario, ya de por sí una materia compleja, entra en el ámbito regulador de los derechos de autor, otro tema particularmente espinoso y con multitud de aristas. Wikimedia España, como asociación, defiende escrupulosamente el cumplimiento de los derechos de autor, al igual que lo hace la comunidad wikimedista en cualquiera de los proyectos construidos a lo largo de estos 17 años: Wikipedia, Wikimedia Commons, Wikisource, etc. Nuestra comunidad, formada por miles de personas voluntarias y sin intereses económicos en los proyectos, ha demostrado ser ejemplar en la gestión de derechos de autoría y sus posibles infracciones.

Volviendo sobre ese ruido generado a raíz del apagón, parece evidente que existió mucha confusión sobre cuál era el texto definitivo con enmiendas que se estaba llevando a votación en la sesión del Parlamento Europeo. Se ha comentado que las críticas realizadas a la propuesta de artículo 11 no recogían sus enmiendas aprobadas y que este artículo, una vez enmendado, ya no suponía una amenaza para la actividad de enlazar. Quizá ese ruido también haya sido alimentado en parte por las propias instituciones europeas, que al calor del debate en Twitter no parecían tener muy claro cuál era el texto que se iba a someter a votación, como puede verse en este tweet de la propia Comisión Europea.

Por cierto, la versión votada finalmente fue esta.

Lo que es innegable, sea cual sea la versión revisada del mencionado artículo 11, es que hay dos puntos que pueden dañar el ecosistema del conocimiento libre tal y como lo conocemos:

Primeramente, en un análisis global de la propuesta de directiva no se menciona en ningún momento qué pasa con las nuevas formas de derechos de autor existentes y recogidas en licencias como las GNU o las Creative Commons, que son precisamente las que utilizamos en los proyectos Wikimedia. Es sumamente sorprendente que una directiva que busca “armonizar” un “mercado único digital” no recoja nada en relación con otras fórmulas de gestión de derechos de autor, sobradamente utilizadas en el entorno digital y más flexibles que el copyright tradicional. La propuesta parece armonizar por el lado de las restricciones y sin aplicar ninguna regulación sobre temas candentes en el ámbito de los derechos de autor a nivel europeo como pueden ser la libertad de panorama o la generación de derechos de autor al digitalizar contenidos que se encuentran ya en dominio público. Las licencias sobre las que se edifica un proyecto como Wikipedia o cualquiera de los otros proyectos Wikimedia no existen para el legislador, quien nos asegura que incluirlos en esa mención de proyecto “no comercial” es nuestra salvaguarda.

Segundamente, toca intentar entender hasta dónde llega ese “no comercial” que el legislador había mencionado en el artículo 11. La enmienda concreta que solo se verán obligados a pagar los proveedores de servicios de la sociedad de la información, quedando garantizado el uso privado individual y “no comercial”. Se ha hablado mucho de que siendo Wikipedia y el resto de proyectos Wikimedia sostenidos por una entidad sin ánimo de lucro, la Fundación Wikimedia, no habría de qué preocuparse. La Fundación no hace dinero con la venta de ese contenido, así que no hay fines comerciales en su actividad. Surgen dos cuestiones principales: ¿qué pasa con el contenido? La licencia con la que se publican contenidos en Wikipedia es la Creative Commons-Reconocimiento-Compartir Igual, que no impide la explotación con fines comerciales a terceros. ¿Estamos realmente a salvo o nos veremos obligados a cambiar las licencias con las que trabajamos en nuestros proyectos por licencias que no son libres y que limitan el acceso al conocimiento? Segundo debate: ¿Qué pasa con contenidos de conocimiento libre alojados en sitios web con ánimo de lucro (véase Wikia)? Es una visión tremendamente sesgada el pensar que Wikimedia está a salvo por ser una entidad sin ánimo de lucro. Wikimedia y su ecosistema de conocimiento libre se nutren de contenidos previamente cargados en otros portales con ánimo de lucro. ¿Ha previsto algo el legislador a este respecto?

Straßenaktion gegen die Einführung eines europäischen Leistungsschutzrechts für Presseverleger 26
Imagen de Annkathrin Weis (Wikimedia Deutschland e. V.) bajo licencia CC BY-SA 4.0 , vía Wikimedia Commons

El otro artículo que ha acaparado la atención ha sido el artículo 13, que en su redacción obligaría a los proveedores de servicios de la sociedad de la información a configurar filtros para evitar violaciones de los derechos de autor e implantar mecanismos de reclamación de los mismos. En el préambulo 37 a) del artículo se menciona expresamente que una enciclopedia en línea, como Wikipedia, no es un proveedor de servicios de la sociedad de la información. Wikipedia “se salva”, sus 11 proyectos hermanos no. La comunidad Wikimedia ha instalado motu proprio sus mecanismos de monitorización y control, y los resultados están a la vista de todo el mundo. El legislador ahora obliga a filtrar a las plataformas, pero apenas marca unas difusas pautas sobre cómo debe filtrarse. Asimismo, el ámbito de las licencias libres queda nuevamente en una situación de inseguridad jurídica: ¿qué pasa en Wikimedia Commons, que en teoría no es un proveedor de servicios de la sociedad de la información pero sí obtiene archivos multimedia de terceros (sitios con y sin ánimo de lucro)? ¿Qué pasa con Wikidata, una base de datos estructurados y multienlazada a otras bases de datos?

En definitiva, puede verse que esta propuesta de directiva contribuía a aumentar la inseguridad jurídica con respecto al ecosistema del conocimiento libre, dejando la puerta abierta a reclamaciones por derechos de autor y a la interpretación de los tribunales sobre qué pasa con nuestras licencias, sobre el uso comercial de nuestros contenidos y sobre si nuestros filtros cumplen lo esperable o no. No es ser apocalíptico, no es ser catastrofista el pensar que los proyectos de conocimiento libre o alguna de las personas que lo hacen posible pudieran verse perseguidos judicialmente por los propietarios de los derechos de autor. Sin ir más lejos, el wikimedista Dcoetzee se vio envuelto en un proceso legal en 2009 después de que la National Portrait Gallery de Londres lo denunciara por haber subido fotos de los cuadros allí albergados (todos en dominio público) a Wikimedia Commons. Las fotos de los cuadros las había hecho la propia National Portrait Gallery.

¿Había pues motivos para apoyar el apagón de Wikipedia? Pensamos que había motivos de sobra. Celebramos los resultados de la última votación en el Parlamento Europeo porque permiten un nuevo periodo de debate para crear un sistema de gestión de derechos de autoría verdaderamente equilibrado y moderno, ajustado al ecosistema digital. Confiamos en que en la votación de la próxima sesión plenaria, el 13 de septiembre de 2018, se apruebe una Directiva revisada que proteja las libertades en internet, el acceso al conocimiento y la colaboración en línea.

Miguel Ángel García
Jurista y vocal de la Junta Directiva de Wikimedia España

No obliguen a las plataformas a reemplazar sus comunidades por algoritmos

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Imagen de Stefan Krause, Germany con licencia FAL, vía Wikimedia Commons
Artículo original de Allison Davenport (Fundación Wikimedia) y Anna Mazgal (Wikimedia Alemania). Traducido por Virginia Díez (Wikimedia España).

Mientras que quienes formulan políticas y leyes sugieren cada vez mayores soluciones tecnológicas para combatir el contenido ilegal y controvertido en línea, desde el movimiento Wikimedia les pedimos que tengan en cuenta los derechos de quienes utilizan Internet y que dejen un margen para la moderación de contenidos realizada por personas.

Más de un año después de plantear este problema por primera vez, una propuesta cuestionable sobre la nueva directiva de derechos de autoría se someterá a votación en el Parlamento Europeo la próxima semana. Incluso en su versión modificada, esta directiva requeriría que los sitios web con grandes cantidades de contenido subido por su comunidad deban implementar filtros obligatorios. Lo que esto significa es que se requerirá a los sitios web que tengan algoritmos para comprobar todas y cada una de las subidas de su comunidad, las comparen con una base de datos de contenido y que bloqueen aquellas detectadas como infractoras del copyright para que no aparezcan en línea.

Nos preocupa mucho el impacto potencial que la propuesta tendría en Wikipedia, donde los litigios sobre contenido se gestionan a través de mecanismos comunitarios. Tales propuestas otorgan demasiada importancia al poder de las tecnologías para la detección automática de contenido (ya sea a través de inteligencia artificial, aprendizaje automático o identificación de archivos basada en hash) sin considerar el impacto en los modelos de moderación de contenido dirigidos por personas.

Además de exigir el filtrado automático de contenido, en el Artículo 13 de la propuesta directiva de derecho de autor, la Comisión Europea también propone una nueva Iniciativa Contra Contenido Ilegal. En el anuncio correspondiente, las “tecnologías automáticas de detección y filtrado” se presentan como un factor importante en la lucha contra el contenido extremista y otros contenidos ilegales en línea. Ambas propuestas demuestran una confianza cada vez mayor en la tecnología para tomar decisiones sobre la legalidad del contenido en línea. A medida que la inteligencia artificial se extiende y el aprendizaje automático o machine learning mejora, parece que estas llamadas a la detección automática de contenido continuarán creciendo en volumen.

La creencia en la inteligencia artificial y la detección automática de contenido obligatoria es insuficiente cuando presenta a la tecnología como la única solución a los problemas y retos a los que se enfrentan las plataformas online hoy en día. No es ni la mejor ni la única forma de lidiar con contenido ilegal, y mucho menos con contenido que controvertido o problemático en otros aspectos.

La Fundación Wikimedia cree que la tecnología, incluida la inteligencia artificial, será una herramienta útil en el futuro de la evaluación del contenido, pero no debe confundirse con una solución integral que solventará todos los problemas. Las personas voluntarias que editan Wikipedia y sus proyectos hermanos actualmente utilizan una herramienta de aprendizaje automático llamada Servicio Objetivo de Evaluación de Revisiones (ORES) para marcar el vandalismo en los proyectos y predecir la calidad de un artículo. Es importante destacar que ORES en sí no toma decisiones finales, sino que proporciona un servicio de ayuda para que personas y robots mejoren Wikipedia y sus proyectos hermanos. Una vez marcado por ORES, la revisión y eliminación del contenido se maneja por completo a través de procesos que ponen el foco en la comunidad. Esta forma de actuar reconoce las limitaciones del aprendizaje automático mientras que aprovecha sus puntos fuertes.

En general, quienes contribuyen de manera voluntaria en los proyectos Wikimedia supervisan las nuevas contribuciones y si estas cumple con las normas de la comunidad, así como con las leyes de derechos de autor y con otras leyes, y resuelven disputas sobre contenido de manera colaborativa. Este sistema es efectivo y los problemas sobre el contenido de los proyectos de Wikimedia muy raramente necesitan la intervención de la Fundación Wikimedia. Del pequeño número de quejas sobre derechos de autor que se envían a la Fundación, sólo un número mínimo es válido. Los procesos comunitarios grandes, colaborativos y distribuidos permiten que los proyectos Wikimedia sean dinámicos y flexibles en el manejo de un flujo constante de ediciones: alrededor de 10 por segundo. Es importante destacar que el sistema de gobernanza de la comunidad proporciona garantías cruciales para la participación, la libertad de expresión y la colaboración. Obviamente, no todas las plataformas que alojan contenido subido por su comunidad son como Wikimedia. Sin embargo, la moderación centrada en las personas permite realizar una toma de decisiones menos arbitraria.

Por el contrario, cualquier tipo de ley que obligue implementar filtros automáticos para examinar todo el contenido subido utilizando inteligencia artificial o tecnologías relacionadas no deja espacio para los modelos basados en procesos comunitarios que han sido tan efectivos en los proyectos Wikimedia. Como ya se ha mencionado, los filtros de carga tal y como existen hoy en día ven el contenido a través de una lente muy amplia, que puede pasar por alto muchos de los matices cruciales para la revisión de contenido y las evaluaciones de legalidad o veracidad del mismo. Incluso cuando se realizan mejoras en estas tecnologías (como el sistema Content ID de YouTube para identificar obras protegidas por derechos de autor y la API Cloud Vision de Google que detecta contenido “inapropiado”) estas cuestan una cantidad significativa de dinero y, a menudo, dan falsos positivos al no tener en cuenta el contexto o matices en la ley como el uso legítimo o las excepciones de los derechos de autor. Si bien se pueden hacer mejoras para solucionar estos problemas, también cabe destacar la necesidad de precaución cuando las tecnologías de detección automática se intentan aplicar como una solución general para contenido incluso más complicado o controvertido, como el relacionado con terrorismo o la desinformación.

A medida que continuamos explorando nuevas formas de utilizar la tecnología de aprendizaje automático para mejorar los proyectos de Wikimedia, la Fundación Wikimedia reconoce que este crecimiento debe dejar espacio para la participación de todas las personas en Internet y respetar los derechos humanos. Por lo tanto, firmamos la Declaración de Toronto sobre machine learning, que utiliza el marco de las normas internacionales de derechos humanos como guía para el desarrollo de esta tecnología en el futuro. A medida que el movimiento de Wikimedia mira hacia 2030, lo hace sabiendo que el progreso debe ser evaluable, inclusivo y proteger la libertad de expresión. Instamos a los responsables de las políticas de la UE a que respeten estos valores y los derechos humanos al considerar la propuesta de una directiva de derecho de autor para el mercado único digital.

 

 

La reforma del copyright en Europa supone una amenaza para Wikipedia y los proyectos Wikimedia

Imagen de la campaña #SaveYourInternet

La Unión Europea trabaja en una nueva “Directiva sobre los derechos de autor en el mercado único digital” que amenaza a internet y al conocimiento libre. La propuesta se votará primero en la Comisión de Asuntos Jurídicos entre el 20 y 21 de junio y, después, en el Parlamento Europeo entre julio y septiembre. Pedimos a los diputados del Parlamento Europeo que voten en contra del filtrado automático y salvaguarden la neutralidad de la red, la libertad de expresión, la colaboración y la diversidad online.

Responsable de propiedad intelectual, la Comisión de Asuntos Jurídicos se ocupa del futuro de los derechos de autor y los derechos digitales en el marco europeo. La propuesta de reforma del copyright, sin embargo, contiene pocos avances en materia de gestión de derechos de autor y dos artículos que boicotean tanto internet como los proyectos Wikimedia. Wikipedia, nuestro proyecto más conocido y utilizado por millones de personas en todo el mundo, corre peligro si se aprueban los artículos 11 y 13 de la Directiva.

Qué se propone y por qué no estamos de acuerdo

El Artículo 11 tiene por objeto “proteger a las publicaciones de prensa en lo relativo a los usos digitales”, pero lo hace limitando el acceso a la información y al conocimiento. Para poder vincular o referenciar un artículo de prensa como fuente en una plataforma sin ánimo de lucro como Wikipedia, habría que pedir permiso a todos y cada uno de los editores de prensa en cada caso particular.

Según nuestro centro de estadísticas, los miles de personas voluntarias que escriben Wikipedia en español realizan más de 650.000 ediciones en la enciclopedia cada mes, y escriben más de 200 artículos nuevos al día. Esta medida y la obtención de dichas autorizaciones imposibilitarían la inclusión de referencias contrastables en Wikipedia.

Algunas personas integrantes de la Comisión han propuesto crear una excepción para las enciclopedias, aunque esto no es suficiente. Wikimedia también gestiona proyectos no enciclopédicos para hacer el conocimiento accesible a cualquier persona y en cualquier lugar. Entre los más destacados se encuentran Wikidata, una base de datos libre, o Wikimedia Commons, un repositorio multimedia libre. Todos ellos se sirven de publicaciones en prensa como fuentes de información y contribuyen a estructurar los datos o ilustrar los contenidos de Wikipedia. La posibilidad de crear hipervínculos y de compartir contenidos es uno de los pilares de Internet. De aprobarse el Artículo 11 se limitaría esa función, afectando gravemente a la libertad de expresión y al derecho de cita.

En los últimos días, el Miembro del Parlamento Europeo alemán Axel Voss ha anunciado una enmienda a la Directiva para endurecer todavía más el Artículo 11. A través de un derecho inalienable se obligaría a quienes crean, editan y publican contenidos a exigir remuneración a los agregadores de noticias por todos sus contenidos. La inclusión de esta enmienda afectaría directamente a todas las personas que publican contenidos en internet bajo licencias Creative Commons (las mismas licencias que utilizamos en los proyectos Wikimedia) y limitaría su libertad para tomar decisiones sobre las condiciones bajo las cuales comparten sus creaciones.

Como se explica en este post de la Electronic Frontier Foundation, el Artículo 13 es una amenaza para plataformas online como Wikipedia. Su aprobación obligaría a todos los sitios web que permiten a su comunidad participar de forma activa en la construcción de internet (compartiendo código, imágenes, texto, sonido u otras creaciones sujetas a los derechos de autor) a instalar herramientas de filtrado automático para comparar las aportaciones de sus contribuidores con bases de datos de copyright.

Desde el movimiento Wikimedia pensamos que el conocimiento sólo puede ser libre sin filtrar. Las tecnologías de filtrado automático tienen muchos defectos y pueden convertirse fácilmente en herramientas de vigilancia masiva, afectando a la privacidad y la libertad de expresión de quienes habitan la red. Recordamos a quienes legislan y trabajan sobre esta directiva que los filtros obligatorios para las plataformas en línea reducirán considerablemente la posibilidad de la ciudadanía europea para expresarse libremente en internet.

En el caso de las personas que escriben Wikipedia, investigando, creando y mejorando artículos sobre temas potencialmente controvertidos, este tipo de herramientas suponen una amenaza a la capacidad de debatir y desarrollar contenidos de manera colectiva, inclusiva, democrática y verificable. La comunidad entiende el contexto de una situación y los algoritmos no lo hacen. Estamos en contra de los filtros de contenido automático y a favor del conocimiento libre y de unos derechos de autor contemporáneos, adaptados al ecosistema digital. Wikipedia lleva 17 años demostrando que la colaboración efectiva y eficiente en una red global es posible.

El respeto por los derechos de autoría es fundamental en la comunidad wikimedista, y forma parte de los 5 pilares de Wikipedia y de sus guías de edición. Las personas que contribuyen en la enciclopedia libre debaten y resuelven conflictos sobre los usos de un trabajo y los derechos a los que están sujetos de manera virtual. Cuando cualquier persona notifica un uso no permitido en un proyecto Wikimedia tiene una conversación con la comunidad. Si no se llega a consenso, puede contactar con la Fundación Wikimedia, que interviene como la organización que aloja los contenidos. En los informes de transparencia de Wikimedia se puede consultar la cantidad de incidencias sobre copyright recibidas: doce en los últimos seis meses analizados, de las cuales solamente dos eran válidas. Pensamos que esta es la mejor prueba del compromiso y la diligencia de quienes editan Wikipedia y de la precisión y la exactitud que tienen los procesos basados en la interacción de las personas (y no de algoritmos) para detectar y solucionar infracciones de copyright.

Entendemos toda limitación al conocimiento como una agresión contra el derecho fundamental a la libertad de expresión y el derecho de acceso a la información. Por eso pedimos al Consejo y al Parlamento Europeo que voten en contra de los Artículos 11 y 13 para proteger las libertades de quienes utilizan internet.

Qué más se puede hacer

Puedes contactar con los diputados del Parlamento Europeo antes del 20 de junio. Puedes hacerlo por teléfono, en Twitter o enviando un e-mail para comunicarles tu interés en que las leyes sobre derechos de autoría no limiten tu derecho a habitar la red, a consultar y construir Wikipedia, o a compartir noticias y cultura. Puedes transmitirles la preocupación sobre tus derechos a la privacidad y a la libertad de expresión, que se ven afectados por la Directiva.

Ya existen campañas y plataformas como #SaveYourInternet o #ChangeCopyright para facilitarte los datos de contacto, ayudarte a escribir tu mensaje o realizar la llamada sin que tengas que asumir ningún coste. ¡Gracias por ayudarnos a proteger el conocimiento libre!