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Sexto encuentro wikimedista de incidencia política en Bruselas y próximos pasos

BFBM June 2019 Lightning talk
Imagen de Bengt Oberger con licencia CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Versión en castellano

El primer fin de semana de junio se reunieron en Bruselas cerca de 20 personas representando a diferentes organizaciones afiliadas a la Fundación Wikimedia en la Unión Europea para  discutir y establecer medidas conjuntas de incidencia política para defender y promocionar el trabajo y los valores del movimiento Wikimedia. Esta fue la sexta edición del evento, de periodicidad anual, que coincidió con la reciente aprobación de la criticada nueva directiva de copyright de la UE, hecho que dejó un regusto amargo entre wikimedistas y activistas por una Internet libre. 

Una de las actividades centrales durante el evento fue un juego de rol donde se ejemplificó el proceso de creación, aprobación y consecución de las nuevas directivas. Se partía de una propuesta inicial de la Comisión Europea que  se pasa a un debate y modificación posterior, donde participan el Parlamento Europeo y el Consejo de Europa. Precisamente, durante dichos estadios es donde actúan los grupos de lobby y activistas para influir en la redacción final de las propuestas. Si después del ir y venir no hay acuerdo entre Parlamento y Consejo, la Comisión asume la mediación para hacerlo posible mediante un trílogo a tres bandas. Al final, resulta un texto que será votado por el Parlamento, para después ser ratificado por el Consejo. Meses o años después la directiva que se aprobó ha de trasladarse mediante la modificación y adaptación de diferentes leyes en cada uno de los estados miembros. 

Tras compartir experiencias sobre las campañas que se organizaron antes de la aprobación de la directiva, la totalidad de participantes coincidimos en que para conseguir ganar apoyo social es vital contar con aliados con los que compartimos objetivos, al menos, en lo relativo a los derechos digitales y libertad de acceso a la información.

Hemos esbozado un plan de trabajo conjunto, entre Amical Wikimedia y Wikimedia España, para abordar futuras acciones relacionadas con esta transposición. Este pasa por la búsqueda de entidades con las que colaborar, contactos con partidos políticos y grupos parlamentarios, elaboración de propuestas, etc.

En ese proceso de adaptación en cada estado miembro, centrándonos por ejemplo en la recientemente aprobada directiva de copyright, uno de los retos sería minimizar aquellos aspectos más lesivos que se han introducido en el texto y evitar que pudieran afectar a excepciones ya existentes en nuestras leyes estatales, más favorables a los valores del conocimiento libre, como por el ejemplo en el ámbito de contenido educativo en algunos estados miembros. Por otro lado, al contrario, aquellas inclusiones que resultasen mejoras sustanciales respecto a la legislación estatal actual, habrán de ser promovidas, como pudiera ser el caso de las licencias colectivas de obras de archivos o museos.

Igualmente, aunque la directiva no lo contemple, cuando estratégicamente convenga, puede aprovecharse la ocasión de dicha translación a las leyes estatales para denunciar ciertas problemáticas, como es el caso de la falta de libertad de panorama en ciertos estados miembros, notablemente Francia e Italia, respecto a sus vecinos.

La discrepancia entre las diferentes leyes estatales y las directivas europeas originarias a las que se habían de adaptar puede verse, por ejemplo, en el sitio web  https://copyrightexceptions.eu para el caso concreto de la todavía anterior directiva de copyright.

Una vez pasada la directiva de copyright, a nivel europeo, la mayor preocupación ahora sería una nueva directiva sobre la prevención de contenido terrorista en línea o de incitación a la violencia o el odio. Más allá del debate sobre aquello que cabría definirse como terrorismo, odio o violencia, existe el temor de que algunos estados miembros puedan usar este marco legal para justificar la censura en Internet y, lo que es peor, que proveedores de contenido en Internet que operan internacionalmente puedan adoptar el criterio local más restrictivo y al final acaben censurando preventivamente contenido legítimo. Este último caso sería una circunstancia similar a los filtros de subida discutidos en la reciente directiva de copyright.

En la misma línea, también se aprobó recientemente una actualización de la directiva existente sobre la reutilización de datos desde instituciones públicas, que más allá de algunos puntos cuestionables, es considerada por la mayoría de defensores de los datos abiertos como un paso positivo.  Por otra parte, en el ámbito del acceso abierto en la publicación académica, el Plan S, impulsado por la Comisión Europea y de la mano de la asociación Science Europe, está prosiguiendo su camino, marcando entre sus recomendaciones que aquellos artículos que reciban financiación europea hayan de publicarse bajo licencia CC-BY (o CC-BY-SA o CC0 en su defecto), haciéndolos entonces plenamente compatibles con la Wikipedia, y reduciendo la confusión que se genera al importar en proyectos Wikimedia el uso de licencias CC no comerciales (por tanto, no compatibles). 

Finalmente, ya en el horizonte, el año que viene posiblemente, se prevé que se empezará a debatir una nueva directiva sobre comercio electrónico. Dicha legislación podría incorporar consideraciones de infraestructura y, por tanto, no cabe descartar que pudiera afectar a aspectos de hospedaje de la Wikipedia y sus proyectos hermanos.

Elena Sanz (Secretaria de Wikimedia España)
Toni Hermoso (Presidente de Amical Wikimedia)

BFBM June 2019 Preparations for role play
Imatge de Bengt Oberger amb llicència CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Versió en català

El primer cap de setmana de juny es van reunir a Brussel·les prop de 20 persones representants de les diferents organitzacions afiliades a la Fundació Wikimedia a la Unió Europea per a discutir i establir mesures conjuntes d’incidència política per a defensar i promocionar el treball i els valors del moviment Wikimedia. Aquesta va ser la sisena edició de l’esdeveniment, de periodicitat anual, que va coincidir amb la recent aprovació de la criticada nova directiva de copyright de la UE, fet que havia deixat un regust amarg entre viquimedistes i activistes per una Internet lliure.

Una de les activitats centrals durant l’esdeveniment va ser un joc de rol on es va exemplificar el procés de creació, aprovació i consecució de les noves directives. Es partia d’una proposta inicial de la Comissió Europea que es passa a un debat i modificació posterior, on participen el Parlament Europeu i el Consell d’Europa. Precisament, durant aquests estadis és on actuen els grups de lobby i activistes per a influir en la redacció final de les propostes. Si després de l’anar i venir no hi ha acord entre Parlament i Consell, la Comissió assumeix la mediació per a fer-ho possible mitjançant un trilog (o diàleg a tres bandes). Al final, en resulta un text que serà votat pel Parlament, per a després ser ratificat pel Consell. Mesos o anys després, la directiva que s’aprova ha de traslladar-se mitjançant la modificació i adaptació de diferents lleis en cadascun dels estats membres. 

Després de compartir experiències sobre les campanyes que es van organitzar abans de l’aprovació de la directiva, la totalitat de participants vam coincidir que per a aconseguir guanyar suport social és vital comptar amb aliats amb els quals compartim objectius, si més no, pel que fa als drets digitals i a la llibertat d’accés a la informació.

Hem esbossat un pla de treball conjunt, entre Amical Wikimedia i Wikimedia España, per a abordar futures accions relacionades amb aquesta transposició. Això passa per la cerca d’entitats amb què col·laborar, contactes amb partits polítics i grups parlamentaris, elaboració de propostes, etc.

En aquest procés d’adaptació a cada estat membre, centrant-nos per exemple en la recentment aprovada directiva de copyright, un dels reptes seria minimitzar aquells aspectes més lesius que s’hagin introduït en el text i evitar que poguessin afectar excepcions ja existents en les lleis estatals, més favorables als valors del coneixement lliure, com per l’exemple en l’àmbit de contingut educatiu en alguns estats membres. D’altra banda, al contrari, aquelles inclusions que resultessin en millores substancials respecte a la legislació estatal actual, haurien de ser promogudes, com pogués ser el cas de les llicències col·lectives d’obres d’arxius o museus.

Igualment, encara que la directiva no ho contempli, quan estratègicament convingui, pot aprofitar-se l’ocasió d’aquesta translació a les lleis estatals per a denunciar certes problemàtiques, com és el cas de la falta de llibertat de panorama en certs estats membres, notablement França i Itàlia, respecte als seus veïns.

La discrepància entre les diferents lleis estatals i les directives europees originàries a les quals s’havien d’adaptar pot veure’s, per exemple, en el lloc web https://copyrightexceptions.eu per al cas concret de l’encara anterior directiva de copyright.

Una vegada passada la directiva de copyright, a nivell europeu, la preocupació més gran ara seria una nova directiva sobre la prevenció de contingut terrorista en línia o d’incitació a la violència o l’odi.

Més enllà del debat sobre allò que caldria definir-se com a terrorisme, odi o violència, existeix el temor que alguns estats membres puguin fer servir aquest marc legal per a justificar la censura en Internet i, el que és pitjor, que proveïdors de contingut d’Internet que operen internacionalment puguin adoptar el criteri local més restrictiu i al final acabin censurant preventivament contingut legítim. Aquest últim cas seria una circumstància similar als filtres de pujada discutits en la recent directiva de copyright.

En la mateixa línia, també es va aprovar recentment una actualització de la directiva existent sobre la reutilització de dades des d’institucions públiques que, més enllà d’alguns punts qüestionables, és considerada per la majoria de defensors de les dades obertes com un pas positiu. D’altra banda, en l’àmbit de l’accés obert en la publicació acadèmica, el Pla S, impulsat per la Comissió Europea i de la mà de l’associació Science Europe, està prosseguint el seu camí, marcant entre les seves recomanacions que aquells articles que rebin finançament europeu hagin de publicar-se sota llicència CC-BY (o CC-BY-SA o CC0 en defecte d’això), fent-los llavors plenament compatibles amb la Viquipèdia, i reduint la confusió que es genera en importar en projectes Wikimedia l’ús de llicències CC no comercials (per tant, no compatibles). Finalment, ja en l’horitzó, l’any que ve possiblement, es preveu que es començarà a debatre una nova directiva sobre comerç electrònic. Aquesta legislació podria incorporar consideracions d’infraestructura i, per tant, no cal descartar que pogués afectar aspectes d’hostalatge de la Viquipèdia i els seus projectes germans.

Elena Sanz (Secretària de Wikimedia España)
Toni Hermoso (President d’Amical Wikimedia)

No apoyamos la Directiva del copyright de la Unión Europea en su forma actual. Lee por qué tú tampoco deberías.

Eiffel Tower through shattered glass
Imagen de Eutouring con licencia CC BY-SA 4.0, desde Wikimedia Commons

Artículo original de Allison Davenport (Fundación Wikimedia).

El texto final de la Directiva del copyright para el mercado único digital afectará negativamente al acceso al conocimiento y beneficiará indebidamente a las corporaciones y grandes organizaciones que gestionan los derechos de autoría. A pesar de las exclusiones introducidas en el texto, Wikimedia no puede apoyar una reforma que, desde su base, está destinada a controlar radicalmente la información que se comparte online.

Tras un largo proceso legislativo, el texto final de la Directiva del copyright de la UE fue consolidado a finales de febrero cuando las negociaciones a tres bandas entre la Comisión, el Parlamento y el Consejo de la Unión Europea llegaron a su fin.
Ahora que el texto final está disponible, esperando solo a los resultados de una votación sí-no en el Parlamento para su puesta en vigor, el Movimiento Wikimedia no puede apoyar la reforma tal y como es. Estas son las razones.

La evolución del texto de la Directiva

Durante los últimos años, nos hemos manifestado en contra de las partes problemáticas de la propuesta de Directiva del Copyright de la Unión Europea.  Inicialmente, teníamos esperanza.
Nuestra comunidad era partidaria de la reforma, y se puso en contacto con la Comisión Europea antes de que la directiva fuera propuesta, también con MEPS y representantes de los Estados Miembro para transmitir lo que esperaban encontrar en la nueva regulación. Entre otras peticiones, se pedía una amplia excepción para la libertad de panorama, de modo que los fotógrafos puedan tomar libremente fotografías de obras de arte y de edificios en la vía pública, y una mayor armonización de las reglas que afectan al dominio público, de modo que las reproducciones fieles de las obras en dominio público no generaran nuevos derechos.

Pese a ello, la Comisión presentó una propuesta unilateral y agregó elementos preocupantes a la directiva. Dado que la comunidad consideró sus sugerencias ignoradas en favor de las provisiones que beneficiaban a grandes editores, gestores de derechos y de noticias, la crítica sobre la Directiva se acrecentó. Las dos provisiones más perjudiciales, los artículos 11 y 13, se han mantenido a pesar de las críticas y ahora forman parte del texto final que el Parlamento y el Consejo europeos cerraron en febrero de 2019. Aunque se hayan incluido algunos elementos interesantes en el paquete de la reforma, es imposible que Wikimedia apoye un texto que incluya esos dos artículos. Como etapa final, la Directiva del copyright de la Unión Europea volverá al Parlamento esta primavera para una última vocación.

A pesar de las exclusiones, la reforma supone una pérdida importante para el conocimiento libre

El artículo 11 (que está dirigido a agregadores de noticias, pero tiene un alcance mucho más amplio) requerirá que se generen y utilicen licencias para prácticamente todo uso en línea de contenido sobre noticias, con algunas excepciones.Esto significa que los sitios web que agregan, organizan o interpretan noticias no podrán mostrar fragmentos junto a los artículos, dificultando en gran manera a los usuarios la búsqueda de información online.
Afortunadamente, el artículo 11 incluye al menos algunas excepciones para particulares, usos sin ánimo de lucro, “palabras individuales” o “extractos muy cortos”.
Sin embargo, al hacer más difícil la obtención de información en línea, el artículo 11 afecta a la capacidad de nuestra comunidad de personas voluntarias para mejorar Wikipedia, especialmente cuando se trate de fuentes específicamente europeas.

El artículo 13 impondrá que las plataformas sean las responsables cuando cualquiera cargue contenido que infrinja el copyright, salvo que cumplan una serie de requisitos rigurosos.
La disposición requiere que los sitios web se esfuercen “al máximo” para obtener autorización para todo el contenido que publiquen, así como para eliminar el que infrinja derechos e impedir la reiteración de las cargas inadecuadas.
Estas tareas son arduas para cualquier plataforma que permita cargar contenidos a una gran cantidad de personas usuarias por lo que solo las más sofisticadas y potentes serán capaces de desarrollar por sí mismas la tecnología necesaria para aplicar estas reglas.
Si los sitios web cumplen estrictamente estos requisitos se disminuirá dramáticamente la diversidad de contenidos accesibles en línea , ya que supone la implantación de un sistema para la protección del copyright a través de filtros de contenidos que pueden conducir a un exceso de eliminación de contenidos por miedo a la responsabilidad o por falsos positivos.
Si el contenido fuera de Wikipedia se reduce, en igual medida ocurrirá con la profundidad, la exactitud y la calidad del contenido de Wikipedia. Confiamos en el mundo exterior (más allá de los proyectos Wikimedia) para la construcción de nuestra enciclopedia colaborativa, por lo tanto lo que afecta al ecosistema de Internet en su totalidad afecta a Wikipedia, al margen de las exclusiones legales directas.

No obstante, en vista de la lucha a la que nos hemos enfrentado, la comunidad del conocimiento libre puede estar orgullosa del impacto que ha tenido en la reforma.
El texto actual incluye una amplia excepción para la extracción de datos y textos; una salvaguarda para la digitalización de las obras en dominio público; una disposición para obras “out-of-commerce” (fuera de comercio) que permitirá que el patrimonio cultural sea más accesible en línea; y una exclusión que intenta limitar el efecto perjudicial del empobrecimiento de los textos para proyectos no comerciales.

Estas medidas son francamente positivas y están en la línea de lo que originalmente se pretendía que la reforma aportara: la adaptación de una legislación centenaria al futuro (y presente) digital al que estamos haciendo frente.
También nos recuerdan con pesar que el resto de esta reforma no muestra esta visión de futuro.

La clave: el conocimiento libre va más allá de Wikipedia

Nos preguntarán por qué no nos satisface esta reforma si ciertos proyectos no comerciales quedan excluidos y podemos incluso destacar algunas mejoras para el dominio público.
Pues bien, las medidas propuestas no hacen que esta sea una reforma buena o equilibrada.
A pesar de algunas buenas intenciones, la inclusión absolutamente perjudicial de los artículos 11 y 13 significa que los principios fundamentales del conocimiento compartido caen por tierra: en la práctica tanto las personas usuarias tendrán que probar que tienen permiso para compartir conocimiento antes de que se les permita cargarlo en una plataforma.
La Directiva del copyright de la Unión Europea prevé una infraestructura técnica y legal que trata el contenido generado por usuarios como sospechoso mientras no esté aprobado legalmente. No podemos apoyar esto —es mejor no tener ninguna reforma que tener una que incluya estas provisiones tóxicas.

Habrá una votación final sí-no sobre la Directiva en el Parlamento y tendrá lugar en marzo.
Esta votación será la última oportunidad para la comunidad de Wikimedia en Europa le diga al Parlamento Europeo que rechaza una reforma de derechos de autoría que facilite excepciones a la comunidad abierta sin considerar del ecosistema de Internet en su totalidad.
En el punto actual de este proceso legislativo, se ha superado ya el momento de las enmiendas y negociaciones. El Parlamento Europeo debería rechazar la reforma en su conjunto.
Con un texto así de polémico y muchos parlamentarios europeos mirando a la reelección en mayo, sería prudente rechazar la propuesta tal como está y continuar trabajando en una solución con la nueva legislatura.

No es demasiado tarde para que Europa goce de una reforma positiva del copyright, pero pronto podría serlo.
Por ello nuestros afiliados en Europa están organizando a sus comunidades para pasar a la acción. Descubre más sobre sus avances.

El futuro de internet en Europa se decide el 12 de septiembre

Backlit keyboard
Imagen de User:Colin con licencia CC BY-SA, desde Wikimedia Commons

La reforma de los derechos de autoría en el marco de la Unión Europea sigue en debate. Desde el movimiento Wikimedia continuamos reivindicando el papel tan importante que las plataformas independientes, sin ánimo de lucro y dirigidas por una comunidad voluntaria como Wikipedia juegan en internet. Parte de la conversación durante los últimos meses se ha centrado en las tensiones entre los grandes titulares de derechos y las plataformas tecnológicas con fines de lucro. Los sitios web pequeños, independientes o mantenidos por voluntarios que se verán afectados por la reforma somos muchos. Por eso, seguimos pidiendo a quienes votan el día 12 que tengan en cuenta las necesidades de estas comunidades a la hora de diseñar la normativa que regulará el futuro de la red.

El texto actual que recoge los derechos de autoría en Europa se escribió en 2001. Ese mismo año Wikipedia vio la luz y con ella se comenzó a construir una de las comunidades libres más numerosas y activas de internet. Durante estos 17 años muchas cosas han cambiado en la red: es más compleja, se compone de miles de millones de sitios y aglutina a más y más personas que, además, se conectan desde un número cada vez mayor de dispositivos.

El contexto digital en el que se enmarcan los derechos de autoría ha cambiado drásticamente. Los límites entre quienes crean y consumen contenidos en internet cada vez son más borrosos y el mejor ejemplo de ello es Wikipedia.

¿Quién iba a pensar en una enciclopedia donde las mismas personas que leen son las que escriben y editan contenidos, o hacen fotos que suben a Wikimedia Commons para ilustrar artículos y que cualquiera puede utilizar libremente? Lo mejor de todo es que ese fue sólo el principio. Millones de personas en todo el mundo contribuyen cada día no sólo a Wikipedia, sino al resto de proyectos Wikimedia por el conocimiento libre.

Las personas que habitan la red en general y que forman parte de nuestra comunidad en particular mantienen, documentan, crean, comparten y remezclan de forma colaborativa, demostrando que los bienes comunes digitales son cosa de todas. Cientos de personas que editan Wikipedia de manera voluntaria trabajan día a día para garantizar que los contenidos cumplen unas directrices editoriales y las leyes de derechos de autoría en todo el mundo. Este modelo permite que sean las personas quienes están en el centro de la creación y el acceso a la información en la red. Una reforma como la que se paralizó en julio a nivel europeo pondría en peligro esta manera de hacer.

La regulación europea sobre derechos de autoría no se ha actualizado al mismo tiempo que ha evolucionado internet y necesita ser revisada. La Unión Europea tiene ahora la oportunidad de actualizar la legislación sobre propiedad intelectual de manera que recoja las nuevas dinámicas que les sirven a las personas para acceder, crear y compartir libremente conocimiento y cultura en la red.

Las decisiones que se tomen en el Parlamento Europeo en los próximos días podrán potenciar la innovación, la colaboración y el crecimiento de la creación de contenidos en internet. Si, por el contrario, la votación del día 12 de septiembre no tiene en cuenta las fórmulas con las que la ciudadanía europea opera en internet el resultado podría ser nefasto y poner barreras a la red libre que hoy conocemos.

Esta reforma legislativa es una oportunidad para aplicar la libertad de panorama en todos los territorios de la Unión Europea, facilitando a toda la ciudadanía el derecho a fotografiar y documentar su patrimonio cultural bajo pautas compartidas e incluso a que pudieran participar sin restricciones en iniciativas globales como Wiki Loves Monuments. También supone una oportunidad única para proteger el dominio público, formado por aquellas obras de arte o piezas culturales que ya están exentas de derechos de autor.

A principios de este verano ya explicamos nuestra posición con respecto al filtrado previo y filtrado automático de contenidos que promueven algunas propuestas de la reforma. Seguimos pensando que estas medidas podrían resultar en barreras a la libertad de expresión y que la confianza ciega en los algoritmos es imprudente. De adoptarse estos cambios mucha información sería filtrada antes de aparecer en línea y serían, probablemente, las grandes compañías tecnológicas quienes ocuparían el rol de las personas a la hora de tomar decisiones sobre los contenidos que se pueden o no compartir en línea.

Esperamos que el debate de los próximos días sirva para garantizar una red abierta y accesible para todas las personas. Puedes leer más sobre la reforma de los derechos de autoría en la Unión Europea y descubrir cómo actuar para que tu voz también se tenga en cuenta a través del portal fixcopyright.wikimedia.org.

El debate sobre la reforma del copyright en Europa continúa

Mucho se ha hablado sobre la propuesta de directiva para la armonización del mercado único digital a nivel europeo, especialmente a raíz del “apagón” de Wikipedia en varios idiomas, entre ellos el castellano, el catalán, el gallego o el euskera entre el 4 y el 5 de juilo.

Vaya por delante que nuestra aproximación, como Wikimedia España, es la de defender y promover toda iniciativa relacionada con el conocimiento libre. Esa ha sido (y es) nuestra postura, entendiendo claro está que los proyectos Wikimedia se encuentran entre sus máximos exponentes. Se ha generado mucha discusión y mucho ruido a raíz del apagón, con discusiones que aún continúan valorando la medida, ya sea apoyándola o criticándola.

Todo este debate es enriquecedor. Especialmente, si consideramos que el Derecho comunitario, ya de por sí una materia compleja, entra en el ámbito regulador de los derechos de autor, otro tema particularmente espinoso y con multitud de aristas. Wikimedia España, como asociación, defiende escrupulosamente el cumplimiento de los derechos de autor, al igual que lo hace la comunidad wikimedista en cualquiera de los proyectos construidos a lo largo de estos 17 años: Wikipedia, Wikimedia Commons, Wikisource, etc. Nuestra comunidad, formada por miles de personas voluntarias y sin intereses económicos en los proyectos, ha demostrado ser ejemplar en la gestión de derechos de autoría y sus posibles infracciones.

Volviendo sobre ese ruido generado a raíz del apagón, parece evidente que existió mucha confusión sobre cuál era el texto definitivo con enmiendas que se estaba llevando a votación en la sesión del Parlamento Europeo. Se ha comentado que las críticas realizadas a la propuesta de artículo 11 no recogían sus enmiendas aprobadas y que este artículo, una vez enmendado, ya no suponía una amenaza para la actividad de enlazar. Quizá ese ruido también haya sido alimentado en parte por las propias instituciones europeas, que al calor del debate en Twitter no parecían tener muy claro cuál era el texto que se iba a someter a votación, como puede verse en este tweet de la propia Comisión Europea.

Por cierto, la versión votada finalmente fue esta.

Lo que es innegable, sea cual sea la versión revisada del mencionado artículo 11, es que hay dos puntos que pueden dañar el ecosistema del conocimiento libre tal y como lo conocemos:

Primeramente, en un análisis global de la propuesta de directiva no se menciona en ningún momento qué pasa con las nuevas formas de derechos de autor existentes y recogidas en licencias como las GNU o las Creative Commons, que son precisamente las que utilizamos en los proyectos Wikimedia. Es sumamente sorprendente que una directiva que busca “armonizar” un “mercado único digital” no recoja nada en relación con otras fórmulas de gestión de derechos de autor, sobradamente utilizadas en el entorno digital y más flexibles que el copyright tradicional. La propuesta parece armonizar por el lado de las restricciones y sin aplicar ninguna regulación sobre temas candentes en el ámbito de los derechos de autor a nivel europeo como pueden ser la libertad de panorama o la generación de derechos de autor al digitalizar contenidos que se encuentran ya en dominio público. Las licencias sobre las que se edifica un proyecto como Wikipedia o cualquiera de los otros proyectos Wikimedia no existen para el legislador, quien nos asegura que incluirlos en esa mención de proyecto “no comercial” es nuestra salvaguarda.

Segundamente, toca intentar entender hasta dónde llega ese “no comercial” que el legislador había mencionado en el artículo 11. La enmienda concreta que solo se verán obligados a pagar los proveedores de servicios de la sociedad de la información, quedando garantizado el uso privado individual y “no comercial”. Se ha hablado mucho de que siendo Wikipedia y el resto de proyectos Wikimedia sostenidos por una entidad sin ánimo de lucro, la Fundación Wikimedia, no habría de qué preocuparse. La Fundación no hace dinero con la venta de ese contenido, así que no hay fines comerciales en su actividad. Surgen dos cuestiones principales: ¿qué pasa con el contenido? La licencia con la que se publican contenidos en Wikipedia es la Creative Commons-Reconocimiento-Compartir Igual, que no impide la explotación con fines comerciales a terceros. ¿Estamos realmente a salvo o nos veremos obligados a cambiar las licencias con las que trabajamos en nuestros proyectos por licencias que no son libres y que limitan el acceso al conocimiento? Segundo debate: ¿Qué pasa con contenidos de conocimiento libre alojados en sitios web con ánimo de lucro (véase Wikia)? Es una visión tremendamente sesgada el pensar que Wikimedia está a salvo por ser una entidad sin ánimo de lucro. Wikimedia y su ecosistema de conocimiento libre se nutren de contenidos previamente cargados en otros portales con ánimo de lucro. ¿Ha previsto algo el legislador a este respecto?

Straßenaktion gegen die Einführung eines europäischen Leistungsschutzrechts für Presseverleger 26
Imagen de Annkathrin Weis (Wikimedia Deutschland e. V.) bajo licencia CC BY-SA 4.0 , vía Wikimedia Commons

El otro artículo que ha acaparado la atención ha sido el artículo 13, que en su redacción obligaría a los proveedores de servicios de la sociedad de la información a configurar filtros para evitar violaciones de los derechos de autor e implantar mecanismos de reclamación de los mismos. En el préambulo 37 a) del artículo se menciona expresamente que una enciclopedia en línea, como Wikipedia, no es un proveedor de servicios de la sociedad de la información. Wikipedia “se salva”, sus 11 proyectos hermanos no. La comunidad Wikimedia ha instalado motu proprio sus mecanismos de monitorización y control, y los resultados están a la vista de todo el mundo. El legislador ahora obliga a filtrar a las plataformas, pero apenas marca unas difusas pautas sobre cómo debe filtrarse. Asimismo, el ámbito de las licencias libres queda nuevamente en una situación de inseguridad jurídica: ¿qué pasa en Wikimedia Commons, que en teoría no es un proveedor de servicios de la sociedad de la información pero sí obtiene archivos multimedia de terceros (sitios con y sin ánimo de lucro)? ¿Qué pasa con Wikidata, una base de datos estructurados y multienlazada a otras bases de datos?

En definitiva, puede verse que esta propuesta de directiva contribuía a aumentar la inseguridad jurídica con respecto al ecosistema del conocimiento libre, dejando la puerta abierta a reclamaciones por derechos de autor y a la interpretación de los tribunales sobre qué pasa con nuestras licencias, sobre el uso comercial de nuestros contenidos y sobre si nuestros filtros cumplen lo esperable o no. No es ser apocalíptico, no es ser catastrofista el pensar que los proyectos de conocimiento libre o alguna de las personas que lo hacen posible pudieran verse perseguidos judicialmente por los propietarios de los derechos de autor. Sin ir más lejos, el wikimedista Dcoetzee se vio envuelto en un proceso legal en 2009 después de que la National Portrait Gallery de Londres lo denunciara por haber subido fotos de los cuadros allí albergados (todos en dominio público) a Wikimedia Commons. Las fotos de los cuadros las había hecho la propia National Portrait Gallery.

¿Había pues motivos para apoyar el apagón de Wikipedia? Pensamos que había motivos de sobra. Celebramos los resultados de la última votación en el Parlamento Europeo porque permiten un nuevo periodo de debate para crear un sistema de gestión de derechos de autoría verdaderamente equilibrado y moderno, ajustado al ecosistema digital. Confiamos en que en la votación de la próxima sesión plenaria, el 13 de septiembre de 2018, se apruebe una Directiva revisada que proteja las libertades en internet, el acceso al conocimiento y la colaboración en línea.

Miguel Ángel García
Jurista y vocal de la Junta Directiva de Wikimedia España

No obliguen a las plataformas a reemplazar sus comunidades por algoritmos

Glühlampe explodiert
Imagen de Stefan Krause, Germany con licencia FAL, vía Wikimedia Commons
Artículo original de Allison Davenport (Fundación Wikimedia) y Anna Mazgal (Wikimedia Alemania). Traducido por Virginia Díez (Wikimedia España).

Mientras que quienes formulan políticas y leyes sugieren cada vez mayores soluciones tecnológicas para combatir el contenido ilegal y controvertido en línea, desde el movimiento Wikimedia les pedimos que tengan en cuenta los derechos de quienes utilizan Internet y que dejen un margen para la moderación de contenidos realizada por personas.

Más de un año después de plantear este problema por primera vez, una propuesta cuestionable sobre la nueva directiva de derechos de autoría se someterá a votación en el Parlamento Europeo la próxima semana. Incluso en su versión modificada, esta directiva requeriría que los sitios web con grandes cantidades de contenido subido por su comunidad deban implementar filtros obligatorios. Lo que esto significa es que se requerirá a los sitios web que tengan algoritmos para comprobar todas y cada una de las subidas de su comunidad, las comparen con una base de datos de contenido y que bloqueen aquellas detectadas como infractoras del copyright para que no aparezcan en línea.

Nos preocupa mucho el impacto potencial que la propuesta tendría en Wikipedia, donde los litigios sobre contenido se gestionan a través de mecanismos comunitarios. Tales propuestas otorgan demasiada importancia al poder de las tecnologías para la detección automática de contenido (ya sea a través de inteligencia artificial, aprendizaje automático o identificación de archivos basada en hash) sin considerar el impacto en los modelos de moderación de contenido dirigidos por personas.

Además de exigir el filtrado automático de contenido, en el Artículo 13 de la propuesta directiva de derecho de autor, la Comisión Europea también propone una nueva Iniciativa Contra Contenido Ilegal. En el anuncio correspondiente, las “tecnologías automáticas de detección y filtrado” se presentan como un factor importante en la lucha contra el contenido extremista y otros contenidos ilegales en línea. Ambas propuestas demuestran una confianza cada vez mayor en la tecnología para tomar decisiones sobre la legalidad del contenido en línea. A medida que la inteligencia artificial se extiende y el aprendizaje automático o machine learning mejora, parece que estas llamadas a la detección automática de contenido continuarán creciendo en volumen.

La creencia en la inteligencia artificial y la detección automática de contenido obligatoria es insuficiente cuando presenta a la tecnología como la única solución a los problemas y retos a los que se enfrentan las plataformas online hoy en día. No es ni la mejor ni la única forma de lidiar con contenido ilegal, y mucho menos con contenido que controvertido o problemático en otros aspectos.

La Fundación Wikimedia cree que la tecnología, incluida la inteligencia artificial, será una herramienta útil en el futuro de la evaluación del contenido, pero no debe confundirse con una solución integral que solventará todos los problemas. Las personas voluntarias que editan Wikipedia y sus proyectos hermanos actualmente utilizan una herramienta de aprendizaje automático llamada Servicio Objetivo de Evaluación de Revisiones (ORES) para marcar el vandalismo en los proyectos y predecir la calidad de un artículo. Es importante destacar que ORES en sí no toma decisiones finales, sino que proporciona un servicio de ayuda para que personas y robots mejoren Wikipedia y sus proyectos hermanos. Una vez marcado por ORES, la revisión y eliminación del contenido se maneja por completo a través de procesos que ponen el foco en la comunidad. Esta forma de actuar reconoce las limitaciones del aprendizaje automático mientras que aprovecha sus puntos fuertes.

En general, quienes contribuyen de manera voluntaria en los proyectos Wikimedia supervisan las nuevas contribuciones y si estas cumple con las normas de la comunidad, así como con las leyes de derechos de autor y con otras leyes, y resuelven disputas sobre contenido de manera colaborativa. Este sistema es efectivo y los problemas sobre el contenido de los proyectos de Wikimedia muy raramente necesitan la intervención de la Fundación Wikimedia. Del pequeño número de quejas sobre derechos de autor que se envían a la Fundación, sólo un número mínimo es válido. Los procesos comunitarios grandes, colaborativos y distribuidos permiten que los proyectos Wikimedia sean dinámicos y flexibles en el manejo de un flujo constante de ediciones: alrededor de 10 por segundo. Es importante destacar que el sistema de gobernanza de la comunidad proporciona garantías cruciales para la participación, la libertad de expresión y la colaboración. Obviamente, no todas las plataformas que alojan contenido subido por su comunidad son como Wikimedia. Sin embargo, la moderación centrada en las personas permite realizar una toma de decisiones menos arbitraria.

Por el contrario, cualquier tipo de ley que obligue implementar filtros automáticos para examinar todo el contenido subido utilizando inteligencia artificial o tecnologías relacionadas no deja espacio para los modelos basados en procesos comunitarios que han sido tan efectivos en los proyectos Wikimedia. Como ya se ha mencionado, los filtros de carga tal y como existen hoy en día ven el contenido a través de una lente muy amplia, que puede pasar por alto muchos de los matices cruciales para la revisión de contenido y las evaluaciones de legalidad o veracidad del mismo. Incluso cuando se realizan mejoras en estas tecnologías (como el sistema Content ID de YouTube para identificar obras protegidas por derechos de autor y la API Cloud Vision de Google que detecta contenido “inapropiado”) estas cuestan una cantidad significativa de dinero y, a menudo, dan falsos positivos al no tener en cuenta el contexto o matices en la ley como el uso legítimo o las excepciones de los derechos de autor. Si bien se pueden hacer mejoras para solucionar estos problemas, también cabe destacar la necesidad de precaución cuando las tecnologías de detección automática se intentan aplicar como una solución general para contenido incluso más complicado o controvertido, como el relacionado con terrorismo o la desinformación.

A medida que continuamos explorando nuevas formas de utilizar la tecnología de aprendizaje automático para mejorar los proyectos de Wikimedia, la Fundación Wikimedia reconoce que este crecimiento debe dejar espacio para la participación de todas las personas en Internet y respetar los derechos humanos. Por lo tanto, firmamos la Declaración de Toronto sobre machine learning, que utiliza el marco de las normas internacionales de derechos humanos como guía para el desarrollo de esta tecnología en el futuro. A medida que el movimiento de Wikimedia mira hacia 2030, lo hace sabiendo que el progreso debe ser evaluable, inclusivo y proteger la libertad de expresión. Instamos a los responsables de las políticas de la UE a que respeten estos valores y los derechos humanos al considerar la propuesta de una directiva de derecho de autor para el mercado único digital.